El murciano ganó en cinco sets al norteamericano en un partido muy sufrido que pudo perder en el cuarto set.
Tocado, pero no hundido. Frances Tiafoe estuvo a punto de eliminar a Carlos Alcaraz, a unos pocos puntos de destronar al campeón. Lo tuvo al borde del abismo, pero el español, en un día que exigió máxima resistencia en la Catedral del tenis, resurgió para meterse en octavos de final (5-7, 6-2, 4-6, 7-6 (2) y 6-2) y reafirmar su estatus como campeón en Wimbledon.
Los grandes jugadores ganan cuando están en buena forma, los mejores ganan tanto en sus mejores como en sus peores días, y Alcaraz ya se encuentra en este selecto grupo. Sufrió ante Tiafoe, sintió la presión de saber que el campeón podía caer, que al día siguiente tendría que enfrentarse a portadas críticas, acusándole de no haber retenido su título.
Alcaraz cerró los ojos y visualizó esa derrota, la primera en Wimbledon desde los octavos de final de 2022 ante Jannik Sinner. Estuvo dos sets a uno abajo, como en la final de Roland Garros ante Alexander Zverev, pero esta vez Tiafoe no se amilanó como el alemán en París.
Fue un partido gris para el español, un ejercicio de miedo y presión en el que el murciano cometió más errores de lo habitual. Perdió el primer set pese a tener una ventaja de 4-2 y 30-0, se recuperó en el segundo, y en el tercero pagó por su exceso de confianza. Perdió el saque y, a la postre, el set por confiarse y, con 3-3 15-15, ejecutó un golpe arriesgado que se fue por poco fuera, dejándole a un mal set de despedirse del All England Club.
El cuarto set fue tenso, sin oportunidades de ‘break’, pero en el que Alcaraz tuvo que salvar un 0-30 y un 15-30. El desempate era una lotería que decidiría el destino de ambos jugadores.
Tiafoe, con un juego brillante, superó las expectativas dadas sus recientes problemas físicos y un rendimiento mediocre en los últimos meses. Al otro lado, Alcaraz, consciente de que un error le mandaría a casa.
Un jugador menos experimentado habría sucumbido bajo la presión, pero Alcaraz golpeó tres veces en el ‘tie break’ inicial, levantando el puño y pidiendo ánimos al público, que estaba sorprendentemente más inclinado hacia el estadounidense.
No dejó espacio para más sorpresas. Dominó a Tiafoe en el ‘tie break’ y transformó un partido que parecía perdido. Mientras fuera llovía, en la central, con el techo cerrado, resonaban los golpes y gritos del español, demasiado encendido para pensar en apagarse.
Tiafoe, que comenzó a cojear ligeramente cuando el marcador se puso en su contra, desapareció en el quinto set. Vio desde la distancia cómo Alcaraz se adelantaba con un doble ‘break’ y sellaba su victoria con una dejada perfecta que, esta vez, superó la red por poco y se acomodó al lado de la línea.
Tras casi cuatro horas, Alcaraz volvió a saborear el sufrimiento que no experimentaba en hierba desde la final contra Djokovic. Y volvió a salir victorioso.
Su próximo rival será el ganador del duelo entre Ugo Humbert y Brandon Nakashima, partido que se suspendió por lluvia con dos sets a uno de ventaja para el francés.
Lee también: Carlos Alcaraz avanza con contundencia en Wimbledon y supera a Vukic sin ceder un set
