El Real Madrid vive horas bajas tras la derrota sufrida este sábado ante el RCD Mallorca (2-1) en Son Moix. El encuentro, correspondiente a la jornada 30 de LaLiga EA Sports, ha dejado al conjunto blanco en una situación crítica en la lucha por el título, situándose provisionalmente a siete puntos del líder.
Una autocrítica tajante
Al finalizar el encuentro, el técnico madrileño, Álvaro Arbeloa, no buscó excusas ni señaló directamente a sus futbolistas ante los medios. Con un semblante serio pero decidido, el entrenador asumió la responsabilidad total del resultado:
«Esta derrota es mía, toda y absolutamente mía. Yo tomo las decisiones, hago las alineaciones y los cambios. Lo que necesito de los jugadores es que estén pensando ya en el partido del martes», declaró Arbeloa en la rueda de prensa posterior al choque.
El técnico lamentó especialmente la falta de intensidad en el segundo tiempo, subrayando que en estadios como Son Moix «si no das el 200%, no vas a ganar». Según el entrenador, un desajuste defensivo y la falta de paciencia para ejecutar lo trabajado durante la semana fueron las claves que permitieron al Mallorca llevarse los tres puntos.
El análisis del partido
El encuentro comenzó con dificultades para el Madrid. Un error en la marca permitió que el Mallorca se adelantara en el marcador, una acción en la que jugadores como Eduardo Camavinga quedaron señalados por la falta de contundencia. Pese a que el equipo intentó reaccionar, la falta de acierto de cara a portería y la gran actuación del guardameta local, Leo Román (elegido MVP), impidieron la remontada.
El partido también sirvió para ver minutos de Jude Bellingham, quien sigue buscando su mejor tono físico tras su reciente reaparición. Arbeloa pidió calma con el británico: «No podemos pretender que tenga su máximo nivel sin ritmo de competición».
La vista puesta en Europa
A pesar del golpe anímico que supone alejarse de la pelea por el campeonato doméstico, el Real Madrid no tiene tiempo para lamentos. Este próximo martes, el equipo afronta la ida de los cuartos de final de la Champions League contra el Bayern de Múnich.
Arbeloa fue tajante al respecto: «Hay que cambiar el chip. El madridismo nos va a brindar otra noche de Champions y confío plenamente en lo que son capaces de hacer mis jugadores». La competición europea se presenta ahora como la gran tabla de salvación para la temporada blanca.
