Apenas han pasado once días desde que la directiva del Barcelona confirmara la permanencia de Xavi Hernández hasta junio de 2025, y ya el equipo parece haber retrocedido. La reciente derrota ante el Girona, por 4-2, tras una aparente ventaja, pone de manifiesto una crisis inesperada.
La pérdida en Montilivi no solo significa momentáneamente ceder el segundo lugar en la tabla, que garantiza un lugar en la Supercopa de España, sino también un importante premio económico. En la última edición, el Barcelona obtuvo 7,3 millones de euros por este logro, una suma que ahora está en juego en las últimas cuatro jornadas.
Además, la eliminación en cuartos de final de la Champions ha privado al club catalán de ingresos sustanciales, como los 50 millones que habrían llegado con la participación en el Mundial de Clubes 2025. En medio de una temporada de transición, con la necesidad de volver al nuevo estadio, estos tropiezos económicos son alarmantes.
La defensa del Barcelona, que fue clave en su título de liga anterior, ahora es su talón de Aquiles. Con 68 goles encajados en total esta temporada, incluyendo 13 en los últimos cuatro partidos, la fragilidad defensiva ha comprometido todas las competiciones.
En los encuentros importantes, el equipo ha mostrado poca fiabilidad, con derrotas ante el Real Madrid y el Girona, y una inconsistencia preocupante en su desempeño general. Este declive ha llevado a una urgente reflexión en la cúpula del club sobre la necesidad de renovar la plantilla y recuperar el rumbo perdido.
