El FC Barcelona se proclamó campeón de la Copa del Rey 2025 tras imponerse al Real Madrid por 3-2 en una final épica celebrada en el estadio de La Cartuja de Sevilla. El encuentro, que no se decidía entre ambos equipos desde hacía once años, estuvo a la altura de las expectativas y ofreció un espectáculo vibrante, lleno de alternativas, emoción y drama hasta el último minuto.
Dominio azulgrana en la primera mitad
El partido arrancó con un FC Barcelona muy superior, fiel al estilo que ha implantado Hansi Flick. Los azulgranas dominaron la posesión y sometieron a un Real Madrid que apenas logró salir de su campo en los primeros compases. Pedri abrió el marcador con un gran gol tras una jugada colectiva y una asistencia de Lamine Yamal, reflejando el dominio culé en la primera parte.
Además, el Real Madrid sufrió la temprana lesión de Mendy, lo que obligó a Ancelotti a modificar su defensa y a introducir a Fran García. El Barça, con casi un 80% de posesión, mantuvo el control y apenas permitió llegadas de peligro del conjunto blanco.
Reacción blanca tras el descanso
En la segunda mitad, Carlo Ancelotti movió el banquillo y dio entrada a Kylian Mbappé, que revolucionó el partido. El delantero francés empató el encuentro con un gol de falta directa, y poco después Tchouaméni culminó la remontada madridista con un cabezazo tras un saque de esquina. El Real Madrid, que parecía desbordado en la primera parte, se puso por delante y acariciaba el título.
El Barça resiste y fuerza la prórroga
A pesar del golpe, el Barcelona no se rindió y, cuando el partido parecía decantarse para los blancos, Ferran Torres aprovechó una contra para igualar el marcador y llevar el partido a la prórroga. La tensión se apoderó del estadio, con ambos equipos buscando el gol definitivo y el VAR interviniendo para revisar un posible penalti que finalmente no se concedió.
Koundé decide en la prórroga
En el tiempo extra, el desgaste físico era evidente, pero el Barça supo aprovechar los espacios y, en el minuto 116, Jules Koundé anotó el gol decisivo con un potente disparo desde fuera del área tras un error defensivo del Real Madrid. Los minutos finales estuvieron marcados por la tensión, con expulsiones de Rüdiger y Lucas Vázquez en el banquillo blanco por protestas.
Celebración y consecuencias
El pitido final desató la euforia en el bando azulgrana, que suma así su 32ª Copa del Rey y mantiene vivas sus aspiraciones de lograr el triplete esta temporada. Para el Real Madrid, la derrota supone un duro golpe, especialmente tras haber rozado la remontada y dejar escapar otro título en una temporada complicada.
La final será recordada como una de las más emocionantes de los últimos años, con alternativas constantes, goles espectaculares y una resolución agónica que encumbra al Barcelona como campeón de Copa tras cuatro años de espera.
