Luis Enrigue

El PSG de Luis Enrique hace historia y jugará su segunda final de Champions

Artículos de portada Fútbol

Luis Enrique tiene motivos de sobra para sonreír en su cumpleaños 55. Su París Saint-Germain ha conseguido algo que solo había logrado una vez en su historia: clasificar a la final de la Liga de Campeones. En una noche cargada de tensión y emociones en el Parque de los Príncipes, el equipo francés venció al Arsenal (2-1) y aseguró su billete a Múnich, donde se medirá al Inter por el trono europeo.

Un PSG más pragmático que brillante supo resistir el empuje inglés y golpeó en los momentos justos. Fabián Ruiz y Achraf Hakimi fueron los autores de los goles, pero el héroe silencioso volvió a ser Gianluigi Donnarumma, que firmó varias intervenciones salvadoras y se erige como uno de los grandes responsables del éxito parisino en esta Champions.


Dominio inglés y zarpazo francés

El Arsenal llegó a París con la clara intención de remontar el 0-1 de la ida. Con presión alta, posesión y verticalidad, los de Mikel Arteta pusieron en aprietos al PSG desde los primeros compases. Rice y Odegaard generaron peligro real, pero Donnarumma apareció con reflejos felinos para desactivar cualquier intento.

El PSG, sin Dembélé de inicio, apostó por la velocidad de Barcola, Doué y Kvaratskhelia. El georgiano estrelló un disparo en el palo en el 17’, y minutos después los locales desperdiciaron una clara contra. No dominaban el juego, pero cada llegada era un aviso.

Y al borde de la media hora, un mal rechace de Thomas Partey tras un balón parado fue cazado por Fabián Ruiz, que con una media volea potente venció a David Raya. Fue su primer tanto en Champions tras 46 partidos, y la culminación de una gran temporada que lo ha consolidado como pieza clave del sistema de Luis Enrique.


El Arsenal no se rinde, pero Hakimi sentencia

Tras el descanso, Arteta empujó a los suyos a un último esfuerzo. El Arsenal recuperó el control y puso contra las cuerdas al PSG. Otra vez Donnarumma fue decisivo, especialmente en una estirada milagrosa ante un disparo de Saka en el 64’.

Un penalti detectado por el VAR —por mano de Lewis-Skelly— pudo cerrar la eliminatoria, pero Vitinha falló su lanzamiento. No importó. Solo tres minutos después, otro error de Partey propició que Hakimi firmara el 2-0 con un potente disparo al segundo palo.

El Arsenal necesitaba tres goles para forzar la prórroga. Saka recortó distancias en el 76’ tras una recuperación de Trossard, pero el intento fue insuficiente. El joven inglés estuvo cerca de empatar el partido, pero falló en el remate final.


Una final soñada… y muy distinta a 2020

Luis Enrique dio entrada a Dembélé, que buscó el tercero sin éxito. El PSG resistió los últimos minutos, con inteligencia y calma, hasta que llegó el pitido final. El Parque de los Príncipes explotó en alegría: el club francés vuelve a una final cinco años después de la derrota ante el Bayern en Lisboa.

Esta vez no habrá gradas vacías. Múnich espera a un PSG joven, ambicioso y sin superestrellas mediáticas, pero con un bloque sólido, disciplinado y respaldado por un técnico que sabe lo que es levantar la Orejona.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *