El Real Madrid logró una victoria ajustada frente a un Alavés intenso y valiente, en un partido marcado por las expulsiones de Kylian Mbappé y Manu Sánchez, que dejaron a ambos equipos con diez jugadores. Un gol de Eduardo Camavinga en la primera parte bastó para que el conjunto blanco se mantuviera en la lucha por el título de LaLiga, a cuatro puntos del líder, el FC Barcelona.
El duelo, correspondiente a la jornada 31, dejó al Alavés con un sabor amargo, ya que mostró carácter y complicó el juego a los de Carlo Ancelotti, quien siguió el encuentro desde un palco por sanción.
Un inicio con protagonismo albiazul
El Alavés arrancó con mayor intensidad, presionando alto y complicando la salida de balón de los madridistas. La presión tras los saques del portero y la rápida recuperación tras pérdida fueron las claves de un primer tramo en el que los de Eduardo Coudet se mostraron más activos. A pesar de ello, el Real Madrid tuvo la primera gran oportunidad con una jugada peleada por Arda Güler, en la que ni Tenaglia ni el portero Jesús Owono lograron despejar con seguridad.
El conjunto vitoriano no se achicó y generó peligro, aunque también evidenció dificultades en la salida desde atrás. En medio del intercambio de llegadas, un saque de esquina de Rodrygo Goes terminó en gol de Raúl Asencio, pero el tanto fue anulado por el VAR debido a una falta previa sobre el guardameta local.
Camavinga rompe el equilibrio
En un momento en que el Real Madrid apenas tenía claridad ofensiva, un destello de calidad de Eduardo Camavinga cambió el curso del encuentro. Tras una larga posesión, el mediocampista francés encontró espacio en la frontal del área y conectó un disparo preciso al palo derecho para marcar el 0-1 en el minuto 34.
El gol no desmotivó al Alavés, que respondió con un intento peligroso de Carlos Vicente, cuyo centro-chut cruzó toda el área sin que nadie lo tocara.
Expulsión de Mbappé y cambio de guion
Cinco minutos después del gol, el partido vivió un punto de inflexión. Kylian Mbappé, tras una fuerte entrada sobre Antonio Blanco, fue expulsado con roja directa tras revisión del VAR. Esta acción obligó al cuerpo técnico del Real Madrid, liderado en el campo por Davide Ancelotti, a reestructurar su esquema para la segunda parte.
Un segundo tiempo de resistencia blanca
Con superioridad numérica, el Alavés salió del descanso buscando el empate. Los locales presionaron con fuerza y lograron generar varias llegadas, aunque sin crear ocasiones claras para batir a Thibaut Courtois, que se mostró seguro y sin sobresaltos.
El Real Madrid, por su parte, optó por un enfoque más conservador, esperando una contra para cerrar el encuentro. La entrada de Vinicius Junior le dio aire fresco al ataque, y fue precisamente el brasileño quien provocó la segunda expulsión del partido. Una larga asistencia desde la portería encontró al delantero en velocidad, y en su intento por frenarlo, Manu Sánchez cometió falta. El VAR volvió a intervenir, y el defensa albiazul vio la roja directa con 20 minutos aún por disputarse.
Control final y susto en los últimos minutos
Con diez contra diez, el Madrid logró estabilizarse. Fede Valverde tuvo una de las pocas oportunidades claras del segundo tiempo con un potente disparo desde fuera del área. En los minutos finales, Jude Bellingham pudo sentenciar tras un error en la salida del Alavés, pero Owono evitó el segundo tanto.
El Alavés lo intentó hasta el final con balones al área, pero sin éxito. La defensa blanca se mantuvo firme y cerró un partido difícil, en el que la efectividad y el orden defensivo resultaron claves para sumar tres puntos vitales.
Con esta victoria, el Real Madrid sigue en la pelea por el campeonato, mientras que el Alavés se mantiene apenas un punto por encima de la zona de descenso, dejando sensaciones positivas pese al resultado adverso.
