En una noche de ritmo cambiante y momentos de auténtico vértigo, el Real Madrid logró una trabajada victoria por 2-1 frente a un RCD Mallorca que rozó el empate hasta el final. Dos goles en apenas un minuto, obra de Arda Güler y Vinícius Júnior, bastaron para remontar el tanto inicial de Vedat Muriqi y asegurar tres puntos clave para el conjunto blanco antes del primer parón de selecciones.
El encuentro arrancó con una propuesta valiente por parte del Mallorca, que desde el primer minuto mostró personalidad y orden. La presión alta y el buen pie de sus centrocampistas permitieron a los baleares controlar la posesión en algunos tramos y llegar con peligro al área rival. La recompensa llegó pronto: Muriqi se elevó en un saque de esquina para cabecear a la red y poner el 0-1 en el marcador ante la mirada atónita del Santiago Bernabéu.
El gol sirvió para activar a un Real Madrid que hasta entonces no encontraba profundidad. Poco a poco, el equipo dirigido por Xabi Alonso empezó a ganar metros y a generar ocasiones. Mbappé, muy activo, vio cómo le anulaban dos goles por posición antirreglamentaria, y Mastantuono rozó el empate con un disparo que se fue por centímetros.
Sin embargo, el cambio de guion llegó en los últimos diez minutos de la primera parte. Tras una jugada de estrategia en un córner, Huijsen asistió de cabeza a Arda Güler, que con temple definió para empatar. Apenas un minuto después, Valverde robó en campo contrario y lanzó a Vinícius, quien firmó el 2-1 con una gran definición con la zurda. En cuestión de segundos, el Real Madrid dio la vuelta a un partido que se le había complicado más de la cuenta.
El segundo tiempo arrancó con intensidad. El conjunto blanco salió decidido a ampliar la ventaja, y Arda volvió a ser protagonista al marcar tras una jugada de rebote. No obstante, el VAR entró en acción y el tanto fue anulado por una mano previa, lo que generó desconcierto en el estadio.
El parón por la revisión pareció desconectar al Madrid y reavivar al Mallorca. Los visitantes rozaron el empate con un slalom de Darder que dejó a Mateo Joseph en posición inmejorable, pero Trent Alexander-Arnold salvó en el último instante. Minutos más tarde, Carreras evitó otro gol bajo palos tras un potente disparo de Samu Costa, y Courtois intervino para despejar un misil de Valjent desde fuera del área.
El Real Madrid, consciente del peligro, optó por alargar sus posesiones y frenar el ritmo del encuentro. Con el paso de los minutos, el Mallorca acusó el desgaste físico y perdió frescura en los metros finales. Aunque Arrasate intentó revitalizar a su equipo con cambios, el conjunto bermellón ya no generó ocasiones tan claras como en el tramo anterior.
Xabi Alonso, por su parte, introdujo cambios estratégicos en la última media hora para proteger el resultado. Carvajal, Rodrygo, Brahim y Ceballos ingresaron para dar oxígeno y asegurar el control del balón. Mbappé tuvo la oportunidad de redimirse con una falta peligrosa, pero su disparo se estrelló en la barrera. El francés también falló una ocasión clarísima dentro del área, evidenciando que no fue su noche más certera.
El árbitro añadió seis minutos al final del encuentro, tiempo en el que el Mallorca buscó con ímpetu una última oportunidad que nunca llegó. El Real Madrid supo gestionar la ventaja y cerrar el duelo con inteligencia táctica.
Con esta victoria, los blancos se colocan en una posición sólida en la tabla y afrontan el parón internacional con buenas sensaciones, aunque conscientes de que hay aspectos que mejorar. El Mallorca, por su parte, se marcha sin premio pero con la cabeza alta tras ofrecer un rendimiento muy competitivo, especialmente durante el primer tiempo y el arranque de la segunda parte.
El encuentro dejó actuaciones destacadas como la de Arda Güler, autor de un gol y muy participativo entre líneas; la de Valverde, incansable en tareas defensivas y ofensivas; y la del joven Carreras, decisivo en defensa y protagonista en la acción del segundo gol.
Por parte del Mallorca, Darder y Muriqi fueron los más determinantes. El primero lideró cada avance con criterio, mientras que el segundo cumplió con su rol ofensivo abriendo el marcador y generando problemas constantes a la zaga madridista.
En definitiva, el Santiago Bernabéu vivió una noche vibrante en la que el Real Madrid supo reaccionar a tiempo y aprovechar sus mejores momentos para quedarse con una victoria que pudo escaparse ante un Mallorca valiente, bien armado y que sigue demostrando que puede competir en cualquier estadio.
