El conjunto madrileño recupera sensaciones, suma tres puntos de oro y alcanza el liderato de forma provisional. Una situación impensable hace apenas dos semanas, cuando el club decidió prescindir de Xabi Alonso tras un tropiezo copero. Este sábado, bajo la batuta de Álvaro Arbeloa, el equipo venció en un feudo inexpugnable al Villarreal, que llegaba como tercer clasificado, gracias a la voracidad goleadora de Kylian Mbappé, autor de los dos tantos (0-2).
Los visitantes exhibieron una solidez defensiva encomiable en Castellón. Siguiendo el plan trazado por su técnico, los futbolistas replicaron la intensidad competitiva mostrada recientemente en Europa. Enfrente se encontraron con un Villarreal de alto nivel; a pesar de sus dudas continentales, el grupo de Marcelino en el torneo doméstico es una máquina bien engrasada que puso en aprietos al cuadro capitalino, aunque careció de profundidad para concretar sus ataques.
El choque fue una batalla constante desde el pitido inicial. El equipo local se apoyó en la visión de Gerard Moreno y el despliegue físico de Pape Gueye, mientras el Madrid se movía bajo la creatividad de Arda Güler y el esfuerzo de un joven Mastantuono. Arriba, el peligro lo ponían la velocidad de Vinícius y el instinto de Mbappé.
El factor diferencial
Como suele ocurrir en las grandes citas, la puntería marcó la diferencia. Mbappé tomó las riendas del encuentro con dos dianas en el segundo acto. El primero llegó tras la reanudación, cazando un balón suelto en el área después de una gran maniobra de Vinícius que la defensa local no pudo despejar con contundencia. El segundo, ya en el tiempo de descuento, fue una oda a la sangre fría: el propio astro francés provocó una pena máxima y la ejecutó con un sutil disparo ‘a lo Panenka’. Con este doblete, el delantero alcanza la cifra de 21 goles en 21 jornadas disputadas.
El Villarreal no encontró respuesta a los golpes, lamentando una ocasión clarísima de Gerard Moreno que se marchó por encima del travesaño. Además, el infortunio se cebó con los locales cuando Juan Foyth tuvo que abandonar el césped por una dolencia muscular en el primer tiempo. La derrota aleja al «submarino» de la lucha por el título y pone en riesgo su plaza de podio ante el empuje de sus perseguidores.
La victoria en La Cerámica traslada toda la presión al Barcelona, que deberá cumplir en su compromiso dominical para recuperar el trono. El equipo blanco, que supo tener la paciencia necesaria para golpear en los momentos clave, confirma su línea ascendente y se encomienda a la efectividad de su estrella francesa para seguir soñando con el campeonato.
Crónica de un duelo vibrante
El partido dejó luces y sombras en el plano táctico. Durante los primeros 45 minutos, el Real Madrid buscó profundidad sin éxito ante las líneas compactas de Marcelino. Los locales, dirigidos por la batuta de Dani Parejo, dominaron la posesión y volcaron el juego hacia las bandas con las subidas constantes de Alfonso Pedraza, aunque no lograron poner a prueba los reflejos de Thibaut Courtois antes del descanso.
Tras el paso por vestuarios, la dinámica cambió drásticamente. El gol tempranero de Mbappé obligó al Villarreal a estirar filas, dejando espacios que el Madrid supo gestionar con posesiones largas y transiciones rápidas. Los cambios introducidos por Marcelino, incluyendo la entrada de Nicolas Pépé y Ayoze Pérez, no lograron reactivar a un equipo que acusó el desgaste físico de la primera mitad.
En la recta final, el Madrid optó por el control. Camavinga se hizo gigante en la medular para frenar cualquier intento de contraataque amarillo, mientras Arbeloa refrescaba el equipo con la entrada de Brahim Díaz y Gonzalo García. La sentencia llegó en el 94′, cerrando un triunfo que devuelve la calma a la entidad de Chamartín y redefine la jerarquía en la parte alta de la tabla.
