En un emocionante enfrentamiento en Mestalla, Carlos Vinicius se convirtió en el héroe del Real Madrid al marcar dos goles que permitieron al equipo merengue rescatar un empate ante el Valencia. El encuentro estuvo marcado por la intensidad y la polémica, culminando con una tangana en la última jugada, cuando el árbitro Jesús Gil Manzano pitó el final justo cuando Jude Bellingham marcaba el gol que habría significado la remontada.
El partido, que se presentaba como un duelo de alto voltaje, comenzó con un sentido homenaje a los afectados por el incendio de Campanar. Vinicius, que regresaba a Mestalla nueve meses después de sufrir insultos racistas, fue recibido con abucheos y pitidos por parte de la afición valencianista.
En los primeros minutos, el juego estuvo marcado por las constantes interrupciones debido a las faltas. Sin embargo, fue el Valencia quien tomó la delantera con dos goles de Hugo Duro y Roman Yaremchuk. A pesar del dominio madridista, el equipo de Rubén Baraja logró mantener la ventaja en el marcador hasta el final del primer tiempo.
En la segunda mitad, el Real Madrid intensificó su presión en busca del empate. Vinicius se convirtió en el protagonista del encuentro al marcar dos goles decisivos, el segundo de ellos llegando en el último minuto del tiempo reglamentario.
Sin embargo, la emoción no terminó ahí. En la jugada final del partido, Jude Bellingham marcó lo que parecía ser el gol de la remontada para el Real Madrid, pero el árbitro pitó el final antes de que el gol fuera validado, desatando la polémica en el campo.
El encuentro, que estuvo marcado por la intensidad y la emoción hasta el último minuto, dejó una imagen preocupante con la escalofriante lesión de Diakhaby. A pesar de las controversias, el empate reflejó la lucha y la determinación de ambos equipos en un partido memorable en Mestalla.
